8 de julio de 2014

Invictus

Más allá de la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
agradezco al dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de la circunstancia
no he gemido ni llorado.
Bajo los golpes del destino
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
yacen los horrores de la sombra,
y sin embargo la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino,
cómo cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley